© Brighteon.com All Rights Reserved. All content posted on this site is commentary or opinion and is protected under Free Speech. Brighteon is not responsible for comments and content uploaded by our users.
Las entrañas de Tenochtitlán, donde la línea 12 del metro recorre la ciudad subterránea como una serpiente de acero. Entre el ruido y el bullicio, un joven rapero zapoteco, con su cuerpo cubierto de tatuajes, recorre los vagones, llevando consigo una tristeza profunda y una sensación de vacío que nunca se desvanece.
Un Búho de 17 años, un joven zapoteco de Oaxaca, que ha encontrado en el rap su única forma de expresarse. Su vida está marcada por la soledad, la depresión y un sentimiento constante de alienación. La gran Tenochtitlán lo ha absorbido, y ahora vaga entre los vagones del metro, tratando de encontrar una salida a su dolor, aunque sea a través de la música o del abismo de si mismo
El Búho zapoteco nacido en las tierras ricas en cultura y tradiciones de Oaxaca, ahora vive atrapado en la vasta y desalmada Tenochtitlán. A los 17 años, su cuerpo está cubierto de tatuajes que cuentan la historia de un alma perdida, de un espíritu que no ha encontrado su lugar en la gran ciudad. La línea 12 del metro se ha convertido en su refugio, un lugar donde sus rimas se convierten en oraciones, donde cada verso es un lamento por lo que dejó atrás.
La mota y la cheve son sus compañeros constantes, ofreciéndole un alivio temporal del vacío que siente dentro. Pero cuando el efecto se desvanece, el vacío vuelve, más profundo que antes, consumiendo todo lo que encuentra en su interior. Las ojeras en su rostro y el cansancio que arrastra son el reflejo de noches
El rap es mi escape,
pero también mi prisión,
y en esta noche sin fin,
solo queda esta, mi canción.
Con desesperación,
e insomne depresión,
suicida solución…
¿o es que tengo otra opción?





